La antigua bodega

La Bodega está ubicada en Luján de Cuyo, dentro del oasis norte de la provincia, regado por el Río Mendoza. La “Primera Zona” o Zona Alta del Río Mendoza es el área de más antiguo desarrollo vitivinícola de la provincia que se conoce en el mundo como tierra del Malbec. Se construye sobre una de las calles más antiguas que vinculan los departamentos de Luján y Maipú: Terrada. Todavía esta calle de tierra mantiene una circulación lenta y un entorno agrícola con el paisaje propio de la vitivinicultura del siglo pasado.

Este conjunto edilicio de tipo compacto, construido en 1901, tiene la particularidad de organizar los distintos elementos: Bodega, Laboratorio, Casa, Galería de Vendimia, playa de Maniobras y circulación de transporte de manera eficiente para optimizar los recursos técnicos, y logísticos. La nave original pertenece a las llamadas bodegas “templo”, con techo a dos aguas y aberturas con arco de medio punto a la que se le ha anexado una casa tipo “chorizo” con galería hacia el sur que controla el acceso y salida de camiones a través de una antigua báscula de durmientes.

Su tipología constructiva es propia de fines del siglo XIX, cuando se utilizaban espesos muros de adobe, techos de caña y torta de barro. Las características de sus detalles constructivos y materiales utilizados la ubican entre los más antiguos edificios vitivinícolas que incorporaron tecnología a través del Ferrocarril. Se pueden apreciar sus antiguas cabriadas de madera Pino Tea que llega a Mendoza luego de 1885. La cercha que se logra con importantes escuadrías permite luces de más de 10 m de ancho entre apoyos . La cubierta original conservaba un entablonado y la torta de barro como capa aisladora y finalmente chapa acanalda.

El clima interior necesario para el proceso de vinificación se logra a partir de la arquitectura de tierra con muros de casi 70 cm de ancho que alardean más de un siglo de construcción. La ventilación cruzada se concreta a través de aberturas enfrentadas para aprovechar las brisas y favorecer la renovación del aire y control de la temperatura del edificio principal.

El equipamiento muestra elementos históricos como la báscula, prensas y bombas de trasiego entre otros detalles. Los toneles y Cubas de roble francés que cumplieron su ciclo utilitario se reciclaron para la construcción de la carpintería de la nave principal. Los dos niveles de piletas de espesos hormigones en subsuelo y planta baja, incorporados en una segunda etapa, cambiaron la fisonomía primitiva de la bodega y su circulación interior, armando dos pasillos principales y un segundo nivel de trabajo.

Restauración y puesta en valor

Las características de esta propiedad, ubicación, materialidad, historia, forma y apropiación del terreno poseen un alto potencial tecnológico y cultural que permitieron su intervención para los mismos fines que había sido creada. El proceso de intervención comenzó con un relevamiento tecnológico y de estado del edificio que permitió valorar sus componentes y elaborar un proyecto de consolidación y refuncionalización que realzara sus virtudes originales.

La nave de adobe se consolidó estructuralmente para su resistencia sísmica, respetando los sistemas constructivos compatibles con el adobe. Se incorporaron vigas de compresión perimetrales y se elevó 50 cm el nivel de la cubierta para mejorar la operatividad interna de la bodega. Se restauraron las cabriadas y se alivianó la cubierta manteniendo toda la madera original centenaria. Los revoques se hicieron a la cal con malla de alambre galvanizado y se abrió el óculo de fachada devolviendo la ventilación con las brisas Este-Oeste.

La galería de vendimia mantuvo sus proporciones originales, se incorporó estructura sismo resistente y equipamiento contemporáneo, y se mantuvo una de las prensas tradicionales.

La nave norte, primitivo cobertizo, independizó la nueva estructura de los muros de adobe, reemplazó las antiguas cubas y toneles por tanques de acero inoxidable y reacondicionó las superficies para una máxima asepsia en el proceso productivo.

Las piletas de hormigón se recuperaron con equipamiento moderno para los nuevos vinos. Se remodelaron internamente según el proyecto enológico y se dividieron para una cubicación apropiada. En el subsuelo se refuncionalizaron las dos piletas mayores como salas de barricas, ideales por el clima interno que se reforzó con equipos de control de temperatura y humedad durante todo el año.

La nueva planta de tratamiento de efluentes optimiza los sistemas de control sanitario y permite la reutilización del agua para riego de los frutales de la finca.

La casa original de 1926 alberga, a lo largo de su galería, todas las actividades entorno a la producción. Allí se acondiciona un nuevo laboratorio, la administración y reunión de sus visitantes. Su ambiente nos traslada en el tiempo, a disfrutar de galerías con baldosas enceradas decoradas con guardas, techo de caña, barro y madera y una refrescante sombra que aporta el parral.

La puesta en valor 2012 -2013 incorpora tecnología, ajusta la logística interna y rescata los elementos de arraigo en el tiempo y espacio como herramientas de sustentabilidad ambiental y cultural. La bodega de Fincas Don Martino afirma los antiguos aciertos manteniendo la identidad y suma armónicamente la infraestructura para el cuidado que exigen los vinos del siglo XXI.